Un gesto amable hace diferencias...
Una mañana, mientras esperaba mi café, escuché sin querer a dos mujeres en la mesa de al lado. Una hablaba de todo lo que había salido mal en su semana: el jefe injusto, la vecina ruidosa, el hijo que no llamaba, la otra solo asentía y yo, sin darme cuenta, empecé a hacer lo mismo en mi cabeza Repasar mis propias quejas, mis reclamos, la lista de personas que me habían fallado, de pronto entró una niña con su mamá, traía en la mano un dibujo arrugado y se lo mostró al señor que barría la entrada. Mire, le hice a usted, dijo, el hombre se detuvo, dejó la escoba y miró aquel garabato de colores como si fuera un tesoro, se le iluminó la cara. ¿Para mí? preguntó. La niña asintió y aquel hombre cansado, que quizá llevaba horas trabajando sin que nadie lo mirara, sonrió como un niño, me quedé pensando en la facilidad con que un gesto pequeño levanta a alguien... Belkys