Soltar también es sanar...
No todo lo que llega a tu vida, viene de Dios y no todo lo que Dios permite es para que se quede, aprender a soltar, también es parte de sanar. Hay temporadas donde Dios no solo sana, también separa, también limpia, también enseña a discernir, porque el verdadero crecimiento no está solo en lo que recibes. Tambien en lo que aprendes a soltar, hay heridas que tocaron tu vida, pero no tenían autoridad para definirte, hay personas que caminaron contigo, pero no tenían permiso para permanecer. Hay cosas que dolieron, no para destruirte, sino para enseñarte que no todo merece un lugar en tu corazón, madurar en Dios, también es aprender a cerrar puertas sin culpa y con paz... Belkys