Los cielos cuentan la historia...
Anoche salí al patio a apagar la luz y me quedé más de lo que pensaba, el aire estaba fresco y el cielo, sin nubes, parecía haberse abierto de par en par. Sin proponérmelo, levanté la cabeza y me quedé quieta contando estrellas, había llegado a ese patio con un nudo en el pecho, una conversación pendiente, una cuenta que no cerraba. Esa sensación de estar cargando algo demasiado grande para mis hombros, todo el día había andado con eso a cuestas, como quien lleva una piedra en el bolsillo y se olvida de que puede soltarla. Pero ahí, bajo tanto cielo, algo empezó a cambiar de tamaño, no el cielo, claro, yo me sentí pequeña, y por primera vez en muchas horas eso no me dio miedo, me dio alivio. Entonces me acordé del salmo: Los cielos cuentan la gloria de Dios, no es que el cielo me hable a mí; es que el cielo predica sin palabras la grandeza de Quien lo hizo... Belkys