Girasoles...
El milagro de la vida puede verse en los girasoles, ellos florecen y se entregan por completo y cuando parece que todo ha llegado a su fin. Mueren para renacer en cientos de semillas, donde antes había solo uno, surgen muchos; prueba de que la vida nunca se pierde, solo se transforma. Así también somos nosotros, en algunos momentos perdemos la fuerza, la esperanza e incluso el brillo, sentimos el peso del cansancio y de los dolores del camino. Pero, incluso cuando creemos que ya no hay más flores, algo dentro de nosotros vuelve a renacer, vivir es ese milagro diario de caer, aprender y volver a empezar. Es aprovechar cada instante, incluso en las etapas más difíciles, confiando en que todo final trae consigo un nuevo comienzo y así como los girasoles buscan la luz del sol para seguir vivos, nosotros buscamos la luz de la fe en Dios. Es el quien nos fortalece, nos renueva y nos hace florecer una vez más, con más amor, esperanza y propósito... Belkys