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Se agradecido...

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Una vez un hombre que creía que era agradecido, lo decía, lo pensaba, decía gracias Dios por todo. ‎Gracias por las bendiciones, gracias por lo que me das, pero solo agradecía cuando todo iba bien, cuando tenía trabajo, salud, dinero, cuando todo estaba en orden. ‎Pero cuando llegaron las dificultades y se enfermo se olvidó de agradecer, cuando no todo estaba bien en el trabajo se quejo, cuando se enfermo se enojo. ‎Cuando las finanzas se apretaron se desespero, cuando los planes fallaron se frustró,  su gratitud no era real, era comodidad  disfrazada de gratitud... ‎Belkys

Todo se vale...

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Vale estar cansado, vale ser yo misma, ya no tengo miedo que las cosas se desmoronen, porque he visto lo que pasa después de lo peor. ‎El sol sigue saliendo, la gente sigue riendo, las cosas nuevas siguen comenzando y un día te encuentras siendo feliz por algo que creíste que nunca súperarias. ‎No todos los días son para lograr cosas, algunos días solo son para existir, tomar café y dejar que la vida siga su curso y eso también está bien.,. ‎Belkys

No se trata de brillar más…

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Dicen que la abeja no se detiene nunca, pero no por ansiedad, es porque sabe que cada cosa que hace tiene un propósito, no necesita que la aplaudan. ‎Trabaja en silencio, como quien entendió que el mundo necesita menos ego y más intención, va de flor en flor sin dañar, sin acaparar, sin destruir y aun siendo tan pequeña, sostiene la vida de millones. ‎Con su esfuerzo discreto, no por ser la más fuerte, sino por ser esencial, la abeja no quiere ser reina de nadie, solo cumple su parte, en armonía y por eso, aunque casi nadie la nota, sin ella, el sistema colapsa. ‎Su fuerza no está en su tamaño, está en su constancia, en su humildad, en su capacidad de dar sin ruido y construir sin reconocimiento, la abeja no se queja, no compite con otras, no presume su miel. ‎Solo hace lo suyo, con orden, entrega y tal vez, en un mundo que grita para llamar la atención, necesitamos más de esa energía callada pero vital, más gente que haga el bien, aunque nadie lo vea y dejen huella,.. ‎Belkys

‎El café de Rosa...

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Cuenta una leyenda que todos los jueves en la mañana una Señora llamada Rosa entraba en un café, pedía uno bebía y pagaba dos. ‎El dueño de la cafetería le decía aquí hay para dos café y ella decía lo sé y se iba, la tercera vez, el señor de la cafetería le sirvió su café y no le cobro, a lo que Rosa le dijo, ese café pago es para quien no tenga. ‎Rosa le dijo dibuja un barco en la pizarra por cada café que haya pago y dale está nota al que le des el café  la nota decía, hoy estarás bien  solo preocupate por llegar a mañana. ‎Rosa le conto que un día ella también llegó a ese café sin nada y un señor le regaló un café a ella y un barco de papel a su hija y le dijo los barcos no son para anclarlos son para llegar a dónde necesites... ‎Belkys

Casi final de año...

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Terminando este año me he dado cuenta que estoy en mi etapa más tranquila, no porque no tenga historia, sino porque ya no necesito explicarme. ‎Es lo que es, son como son y están los que están, aprendí a no discutir realidades, a no forzar presencia y justificar ausencia, el verdadero lujo es despertar en paz. ‎Entendi que la paz no se defiende y quien quiera estar, está sin condiciones y sin ruido, ya no persigo ‎Las acciones hablan solas así que sigo liviano con menos palabras y más verdades, porque cuando estas, no necesitas convencer a nadie, solo seguir en tu camino... ‎Belkys

Mira el cielo y olvida los problemas...

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Y ahí estaba yo, escuchando ese sermón silencioso, sintiéndome como una niña parada al borde de algo inmenso. ‎Entonces vino el giro que no esperaba, ese mismo Dios, el que llama a las estrellas por su nombre, sabe el mío, no soy un punto perdido en la inmensidad. ‎Soy hija suya y conoce cada detalle de lo que me pesa, la misma grandeza que me hizo sentir pequeña es la que me hace sentir cuidada. ‎Volví a entrar más liviana, el problema seguía ahí, sin resolver, pero ya no era el dueño de mi noche... ‎Belkys

Los cielos cuentan la historia...

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‎Anoche salí al patio a apagar la luz y me quedé más de lo que pensaba, el aire estaba fresco y el cielo, sin nubes, parecía haberse abierto de par en par. ‎Sin proponérmelo, levanté la cabeza y me quedé quieta contando estrellas, había llegado a ese patio con un nudo en el pecho, una conversación pendiente, una cuenta que no cerraba. ‎Esa sensación de estar cargando algo demasiado grande para mis hombros, todo el día había andado con eso a cuestas, como quien lleva una piedra en el bolsillo y se olvida de que puede soltarla. ‎Pero ahí, bajo tanto cielo, algo empezó a cambiar de tamaño, no el cielo, claro, yo me sentí pequeña, y por primera vez en muchas horas eso no me dio miedo, me dio alivio. ‎Entonces me acordé del salmo: Los cielos cuentan la gloria de Dios, no es que el cielo me hable a mí; es que el cielo predica sin palabras la grandeza de Quien lo hizo... ‎Belkys