Despertar curiosidad...

Cierto día, llegó una mendiga a un palacio y con mucha lucha consiguió una audiencia con el Rey.

No tengo nada material que ofrecerle, solo puedo darle el gran amor que siento por ti, le dijo al rey: Sí me permites puedo hacer algo para demostrarte este amor.

Esto despertó la curiosidad del rey, quién le pidió que dijera que era eso que podía hacer.

Y muchas veces nos pasa igual que al Rey siempre hay alguien que despierte nuestra curiosidad...
Belkys



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