No sigas esperando...

De niña esperaba que mamá y papá me dieran un abrazo y me dijeran que me amaba.

De adolescente esperaba gustarle a un grupo de chicas, o a el chico que me gusta a mi.

Cuando elegí a mi compañero de vida esperaba que fuera atento, romántico y muy cariñoso

Pasaron los días, los años y yo esperaba las flores, los chocolates, las serenatas, las noches románticas y nunca llegaron.

Hoy en mi atardecer veo hacia atrás y me doy cuenta que no me faltaron personas en mi camino, lo que me faltó fue amarme más a mi misma, consentirme, apapacharme, cantarme, hablarme bonito y no esperar nada de nadie...


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