Valora antes que sea tarde...
Un toro decidió invitar a sus amigos a una gran comida, yo ya estoy prestando mi casa, así que no aportaré nada, dijo con orgullo.
El perro se sumó rápido: Yo traigo un huesito viejo que encontre, aún tiene un poquito de carne, el caballo, entre risas, agregó: Tengo por ahí un pedazo de queso del carnaval pasado, está algo rancio, pero no está verde todavía.
Todos miraron entonces a la gallina, esperando su respuesta ¿entonces todo lo demás lo pongo yo? dijo la gallina con voz temblorosa, bueno, traeré la leña, el arroz, los frijoles y me encargaré de cocinar como siempre.
Ese día, la gallina llegó temprano, sudando, con un pañuelo amarrado y el machete en mano, cortó la leña, cocinó todo, cargó maíz, frijoles y arroz, hizo todo ella sola, el trabajo fue tanto que, sin querer, se le fue la mano con la sal.
Por la noche llegaron los invitados, el caballo dejó el queso, se sirvió una gran porción y al probar los frijoles hizo burla: ¿Esto qué es? ¿Frijoles con sal o sal con frijoles?
El perro dejó su hueso reseco, comió como rey y también se quejó: ¿Qué pasó aquí? ¿Nos estás castigando o qué? Solo el toro no se quejó, porque a los toros les encanta la sal.
La gallina, triste pero silenciosa, fue por más frijoles, esta vez mejores, cocinó con esmero, el aroma llenó la casa y los demás comieron felices pero ni un gracias salió de sus bocas.
Ella siguió en la cocina, trabajando mientras ellos reían, contaban chistes y se olvidaban de que ella existía, al final de la fiesta, todos se fueron sin despedirse.
La gallina, cansada y hambrienta, buscó algo de comer, pero solo encontró una costra seca en el fondo de la olla, se apretó el cinturón y comenzó a limpiar el desastre.
Así era siempre, ella servía, ellos disfrutaban, nadie la veía, nadie preguntaba si estaba bien, hasta que un día, en otra fiesta como tantas, la gallina no apareció.
Ese día no hubo comida rica, ni frijoles sabrosos, ni leña encendida, solo queso podrido, huesos secos y mucho silencio, hay muchas personas como la gallina, que sonríen en público pero lloran en silencio, que ayudan a todos mientras cargan con su propio dolor.
A veces, los que más dan son los que menos tienen y cuando se van, es cuando realmente se nota su ausencia, valora antes de perder y agradece antes de que sea tarde...
Belkys

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