Con todo yo me alegraré...
Aceptar la perfección divina no significa resignarse, sino reconocer que incluso en las pruebas más duras hay un propósito oculto que nos impulsa a crecer.
Cada herida puede transformarse en sabiduría y cada caída en fortaleza, cuando soltamos el rencor y el resentimiento, no negamos lo que pasó, pero elegimos no quedarnos atrapados ahí.
Esa decisión nos devuelve el poder y abre espacio para la salud, la serenidad y la esperanza, la resiliencia nace justamente de esa capacidad.
Transformar el dolor en impulso para seguir avanzando con más conciencia y más luz....
Belkys

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