Nuestras cicatrices...
Hay personas que no saben amar, porque nunca fueron amadas, otras no saben consolar, porque nunca alguien las consoló.
Y hay quienes no saben pedir perdón, porque toda su vida se defendieron del dolor, las heridas emocionales no se ven, pero duelen, no sangran, pero pesan y aunque pasen los años, siguen suplicando ser escuchadas.
Por eso muchas personas hieren sin querer, se aíslan sin saber por qué, o reaccionan exageradamente a cosas pequeñas, todos estamos lidiando con algo que no se nota a simple vista.
Por eso, en este nuevo mes en lugar de juzgar tanto podríamos empezar a comprender, escuchar más, abrazar más, gritar menos, porque nadie sana con reproches, se sana con paciencia, con amor y con presencia.
Al final, todos estamos aprendiendo a vivir con nuestras cicatrices...
Belkys

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