No existen días malos...

Hay días que quiero llorar como Ana, pero hay días que tengo fe como Abraham.

‎Hay días que me siento fuerte como Josué y Caleb, lista para la guerra, pero hay días que prefiero esconderme en la cueva como Elías.

‎Hay días que levanto los ojos a los montes y me pregunto: ¿De dónde vendrá mi socorro? Eso no quiere decir que sea fuerte o débil.

‎Soy simplemente humana, limitada y dependiente absoluta de Dios, en Dios están mis fuerzas, valor y esperanza, y si estoy de pie es porque el poder de Dios es real sobre mi...

‎Belkys



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