Soltar es sanar...
Hay momentos en la vida en los que el alma te susurra que es tiempo de soltar, no por fracaso, no por debilidad, sino porque creciste.
Porque tu energía ya no cabe en los mismos lugares de antes, porque tu corazón pide espacio para respirar algo nuevo.
Soltar duele, pero también libera, es como cuando el fuego consume lo viejo para abrir camino a lo sagrado, no se trata de olvidar, sino de permitir que lo que ya cumplió su función se vaya.
Piensa en un árbol: no se queda aferrado a sus hojas marchitas, las entrega al viento para poder brotar otra vez, todo lo que ya no nutre tu paz termina robándote fuerza sin que te des cuenta.
Suelta la culpa que cargaste por años, no naciste para vivir con cadenas invisibles, te mereces caminar ligero, elegir distinto, sanar tus heridas desde la compasión y no desde el castigo...
Belkys

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