Conviccion...

Marco Marco Aurelio, emperador del mundo, no necesitaba demostrar nada a nadie y sin embargo, cada día escribía para sí mismo: Haz lo correcto, lo demás, no importa.

‎Su convicción no dependía de aplausos ni testigos, sino de honrar su deber aunque nadie lo viera, en medio de guerras, traiciones y pérdidas, se mantuvo firme.

‎Porque creía que la verdadera grandeza no estaba en conquistar territorios, sino en conquistarse a uno mismo, la convicción es ese fuego interior que no pide permiso ni busca aprobación.

‎Es sostener lo que crees incluso cuando tiemblas, o cuando estás solo, no se discute, se demuestra con actos, si quieres aprender a forjar convicciones, empieza hoy a cultivar esa fuerza interior...

‎Belkys



Comentarios

Entradas populares de este blog

Ponme la cadenita...

Gracias vida...

Hoy...