El cuello me dolía mucho...
Dejé de usar ropa apretada, cambié de silla, compré fajas ortopédicas, hice yoga, pilates, fui con quiroprácticos y médicos
El dolor seguía, un peso, una carga, una molestia que no me dejaba ni dormir y a veces, hasta me costaba respirar, una sabia mujer, me dijo que era porque cargaba demasiado desde hace mucho.
Sólo con mirar mi columna tensa y comprimida dijo, haz cargado con los años, tanto dolor y rencor que haz perdido la cuenta, cargas el peso del mundo propio y del ajeno.
Entonces exhalé todo el aliento que llevaba reteniendo, me hizo bajar las manos, soltar los hombros y me dijo: No todo es tu culpa, ni tu responsabilidad, no puedes hacerlo todo, ni solucionarlo
Mis ojos empezaron a soltar lágrimas como cristales rotos, poco a poco mis hombros regresaron a su sitio, mi cuello se puso suave escuché mis huesos emitir un crujido y sentí alivio...
Belkys

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