Miedo o vergüenza a envejecer...

Ella estaba por cumplir más de sesenta años y entre sorbo y sorbo de café, me dijo casi en voz bajita: Me da vergüenza envejecer.

‎No lo dijo riéndose, lo dijo con esa tristeza que muchas mujeres esconden detrás del maquillaje, del cabello arreglado y de la sonrisa social, tras esa cara, había tristeza.

‎Porque hay un momento en la vida en que una mujer deja de pelear contra el calendario y empieza a pelear contra el espejo, entonces le dije: Cuando llegues a tu casa avienta la ropa toda.

‎Y párate frente al espejo así en la forma que llegaste al mundo, me miró sorprendida, pero continué: No te acomodes, no metas la panza, no levantes el pecho.

‎No busques el mejor perfil, no te pongas bonita para verte, sólo mírate, porque qué difícil es para una mujer verse de verdad, verse el pecho caído, la piel floja, las estrías y las cicatrices y saber que todo eso eres tu...

‎Belkys



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