Difícil de manipular...

Cuando alguien te falta el respeto y tú te quedas como si nada hubiera pasado, esa persona aprende algo.

‎Cuando te hieren y lo disfrazas de paciencia, cuando te usan y sigues disponible, cuando prometes alejarte pero siempre regresas, el mensaje termina siendo claro.

‎Puede volver a hacerlo, el respeto no se mendiga ni se exige a gritos, se construye con límites, decisiones y consecuencias no necesitas convertirte en una persona fría, arrogante o agresiva.

‎Necesitas dejar de premiar a quien te trata mal, hay personas que no cambian porque les expliques mejor; cambian cuando entienden que ya no pueden tratarte igual y conservar el mismo lugar.

‎Empieza por algo sencillo: deja de justificar lo que te duele, aprende a decir no, a retirarte cuando sea necesario y a elegir tu paz antes que la aprobación de los demás, aunque al principio incomode a todos...

‎Belkys



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