Confiemos en quien nos cuida...
Hay una encrucijada en mi vida desde hace semanas y no logro dar un paso, dos caminos se abren delante de mí y ninguno tiene un letrero.
Me quedo parada, dándole vueltas al asunto, midiendo cada opción como si de mi acierto dependiera todo, la noche me encuentra despierta, repitiendo las mismas preguntas sin respuesta.
Esa tarde miré por la ventana a los niños del vecindario, uno de ellos, pequeñito, corría por la vereda sin pensarlo, riéndose, seguro de que alguien lo cuidaba, cuando llegaba a la esquina, se detenía.
Buscaba con los ojos a su mamá, ella asentía y él volvía a correr, no sabía a dónde iba, pero sabía quién lo miraba, sentí una punzada de envidia. ¿Cuándo perdí esa libertad?
De adultos cargamos el peso de decidir como si estuviéramos solos, como si Dios nos hubiera dejado un mapa borroso y luego se hubiera ido y entonces recordé que no es así, Dios sigue mirándome...
Belkys

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