Conoce quien te guía...
El Salmo 32 dice que sus ojos están sobre mí, no promete un letrero grande ni un método infalible.
Promete su mirada atenta, su enseñanza paciente, su compañía en la bifurcación, yo no tengo que ver el final del camino, solo tengo que saber a quién mirar cuando llegue a la esquina.
Sigo sin saber cuál sendero tomar, la decisión no se ha resuelto sola, pero he cambiado la pregunta, ya no me pregunto obsesivamente qué hacer, sino que le pregunto a Dios.
Y descanso en que su ojo está sobre m, el niño no corre porque conociera la ruta. Corre porque conoce a su madre y yo puedo caminar así, un paso a la vez, sabiendo quién me guía...
Belkys

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