No te afanéis por el día de mañana...
A veces el cansancio más grande no viene del trabajo, sino de ensayar en la mente desastres que nunca ocurren.
Un pensamiento llama al siguiente y sin darte cuenta, gastas la calma de hoy pagando por un mañana que todavía no llega, pero ese mañana ya tiene quién lo cuide.
Dios ya está en mi mañana, hoy solo me toca confiar: Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán, basta a cada día su propio mal. Mateo 6:34
Belkys

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